Se perdió. Era lo esperado. Hasta el número de goles recibidos por el Atlético entraba en los planes de muchos rojiblancos. Pero a diferencia de otros derbis, en este no se puede reprochar mucho al equipo colchonero. Hasta la jugada que marcó el encuentro, el penalti y la expulsión de Courtois, el Atlético fue mucho mejor que el Madrid. Superioridad que aderezó con un golazo de Adrián.
El partido estaba de cara para los visitantes pero en un segundo todo se fue al traste. Da la impresión de que sin esa norma absurda que castiga a un equipo con una pena máxima y una cartulina roja con 70 minutos por delante, al Madrid le habría costado mucho, muchísimo llevarse el clásico. Desde ese momento, el partido pasó a mejor vida para convertirlo en un paseo militar para los blancos.
Manzano había acertado con el planteamiento y la forma de encarar el choque. Pero debió sufrir un cortocircuito cuando el belga se marchó a la calle. Primero retiró a la estrella del equipo que, por mucha amarilla que tuviese, se hacía imprescindible sobre el campo. Luego tardó una eternidad en realizar el segundo cambio, cuando el equipo estaba fundido. Metió a un Reyes cuya sonrisa permanente con el equipo perdiendo no habrá hecho mucha gracia a la afición.
Y luego está Mourinho, que ayer dio otra lección de hipocresía. Quejarte de que el rival da patadas cuando ese ha sido tu argumento en muchos partidos, da risa. Menos mal que estamos acostumbrados. A este personaje sin memoria y a que en el derbi siempre pase algo a favor del Madrid .
No hay comentarios:
Publicar un comentario