lunes, 16 de enero de 2012

Confesiones de una pirata: "He llegado a grabar tres películas en un día cargando la batería en el 'parking"

Durante varios años, Amparo Peiro acudía a los cines con un micrófono oculto en su bolso para grabar el sonido español de las películas, que luego sincronizaba con el vídeo para ofrecerlo en la Red. En esta entrevista, rememora sus experiencias como ‘pirata’, explica el enredado mundo de las descargas y vaticina el éxito de la Ley Sinde.


 Amparo Peiro, antigua administradora de Animersion y vocal del Partido Pirata en España
 
 
 “Te la he traído por si quieres verla”. Amparo Peiro abre el bolso y saca un minidisc Sony y un largo cable que termina en un pequeño micrófono. “¿Con esto las grababas?”. Asiente con la cabeza. “Es una pena que haya olvidado cargarla, podías haberlos usado en la entrevista para que veas la calidad que da”.

Grabar el doblaje español de los estrenos de cine no era todo. Perfeccionó hasta límites insospechados la sincronización con el vídeo, que obtenía de grabaciones hechas en otros países. Llegó a ser administradora de Animersion, el primer tracker español, una tecnología para compartir archivos.

Tras una denuncia, decidieron cerrar aquella web y saltar a las entrañas de Internet, donde el tráfico de archivos fluye de forma sigilosa, anónima y difícilmente detectable. Hoy en día, alejada de este tipo de webs, es la tesorera del Partido Pirata en España.

¿Cómo entraste en el mundo de las descargas?

Creo que fue en 2004. Había descargado cosas para mis sobrinos y me sabía mal no dar nada a cambio. Coincidió que me regalaron una grabadora de DVD por mi cumpleaños. Fui al videoclub, alquilé una película y la grabé para ver cómo iba.
¿Qué película fue?

Love Actualy. Estaba tan orgullosa de la copia que había hecho con el programa Clone DVD que la compartí en una página que se llamaba Animersion. En ese momento sólo había tres conocidas: Elmejorwarez, Limitedivx y Animersion, que era la peor. Y me daban pena por eso.
¿La subiste y qué pasó?

Que salieron todos criticándome, diciendo que estaba mal comprimido. Y ahí empezó mi curiosidad por convertir formatos de vídeo a algo que se pudiera subir a Internet. En ese momento, por ejemplo, yo tenía mi línea con ONO y me daba medio mega de subida. Y era la leche. Aún así tardé día y medio en subir aquella primera película.
Tanto esfuerzo para que te criticaran. Te llevarías un chasco.

Claro. Me di cuenta de que la mayoría de las películas se comprimían en Divx o Xvid. Y eso era un problema porque no teníamos reproductor de Divx en casa, así que con una paciencia infinita, en un Pentium III, conseguí después de 24 o 48 horas, convertir una película de Xvid a Video-CD.
Y continuaste compartiendo en esa web.

Sí, porque tenía unos foros muy buenos en los que me fui haciendo amigos. Para mí esto fue el germen de las redes sociales porque la gente hacía fotos, había hilos de conversación de política –que luego se quitaron por las que se armaban-, de chistes… Hasta salieron parejas. Poco a poco me metí en un team, de ahí ascendí a moderador…
¿Y en esos teams qué se hacía?

Funcionaban fatal y pedían gente. Por ejemplo, “¿Alguien que quiera compartir Vídeo-CD?”. Y como yo tenía convertidos más de 300 para mis sobrinos, los ofrecí. Fue ahí donde alguien me explicó qué programa tenía que usar para hacer bien la compresión de vídeo. Pero me equivoqué en el nombre y me bajé el más complicado que había. Eso fue lo que hizo que me metiera en el mundo del rippeo por scripting.
¿Eso en qué consiste?

Es como un lenguaje de programación. Sirve para limpiar el vídeo, arregla defectos, etcétera. Total, que esto me sirvió para cuando formamos un team de estrenos de cine para sacar buenas calidades. Cogíamos screeners [grabaciones hechas con una cámara en un cine] y conseguíamos quitarle granulado, cortar escenas en las que salían cabezas, arreglar muchísimas cosas.
¿Cuánto tiempo le echabas?

Tres o cuatro horas al día. Porque también estaba a cargo de varios teams y ensañaba a la gente a rippear en Divx. Y al final creamos el Art, que era el grupo que nos dedicábamos a los estrenos, que es lo que más le gustaba a la gente.
¿En ese momento había otras webs con estrenos?

Sólo una porque poco antes había habido bastantes detenciones y se corrió el rumor de que si no tenías estrenos, la policía no podía hacer nada. Y no era así, pero sólo quedó Todotorrente, que era una página en que sí había insertada publicidad. Tardabas cuatro días en bajarte una película de estreno, así ellos iban ingresando por los anuncios. Nos daba mucha rabia porque nosotros creíamos en el compartir. Entonces decidimos empezar a dar estrenos y hacerles la competencia. El problema era que necesitábamos un audio para acoplar a los vídeos.
Si necesitabais un audio es porque teníais el vídeo. ¿De dónde lo sacabais?

En España normalmente lo que se hace es coger DVD de otro país. En el caso de que sea un estreno mundial, en EEUU hay mucha costumbre de ir al cine con una camarita. Es muy sencillo. Yo misma lo he hecho con una película. Lo pasé fatal: era una cámara cutre, pero si sabes buscarte la vida lo tienes fácil. Y luego está Rusia. Allí, la propia gente del cine, hartos de la piratería porque allí se grababa muchísimo con cam, decidieron estropear el chiringuito. Cuando iban a sacar una película a los cines, del mismo rollo sacaban una copia, y la grababan en DVD y los vendían en la calle.
¿Para qué hacían eso?

Porque si tu tienes una copia grabada con una cámara que se ve fatal y otra que es casi como un DVD, ¿con cuál te quedas? Toda esta información la tengo porque uno de los dobladores de películas españolas en Rusia, que vivía en Moscú, pertenecía a la comunidad Animersion.
¿Y las películas españolas?

Casi no se suben hasta que no salen en DVD porque la única forma de tenerlas es ir a grabarlas al cine. En un momento dado empezaron a salir los estrenos españoles en la Red, pero en realidad eran un fake, cinco minutos de las películas que se repetían todo el rato. Estaban hechos por los propios productores para engañar a la Red.
Volviendo a las películas de Hollywood, tu labor consistía en ir al cine y grabar el audio.

Sí… La primera vez fue algo muy divertido, una subida de adrenalina tremenda. Yo tenía un trabajo super estable, bueno, como programadora. 13 años en la misma oficina, sin salir. Todo era demasiado fácil y yo estaba agobiadísima.
¿Cómo lo recuerdas?

Me metí en la sala de cine y estábamos cuatro personas. Pensaba que todo el mundo me estaba mirando. Aunque sabes que no está penado, si te pillan sabes que te van a llevar retenido unas 72 horas porque en ese momento no saben si hay lucro o no lo hay. Vamos, es un marrón, así que vas con miedo. Lo pasé mal realmente, pero al mismo tiempo bien.
¿Cómo era tu táctica? ¿Llevabas la grabadora en el bolso?

Para no parecer sospechosa lo que hacía era ir a las sesiones de tarde como una maruja. Como salía a las cuatro y media o las cinco del trabajo, me iba a la sesión de las seis. Siempre procuraba ponerme no en las últimas filas, que se pone más gente, sino en las primeras para no captar ruidos pero también porque es más fácil que no se sentara nadie al lado. Dejaba el bolso con la grabadora y a ver la película, relajadamente.
¿Y cuándo la encendías, antes de entrar en la sala?

Sí, claro. Como luego iba a editar el audio, qué más me daba que tuviera un trozo delante. Me iba al baño, daba al “rec” y ya entraba con todo preparado. El único problema es si vas con intención de grabar tres películas o dos muy largas porque la batería tiene un límite. Pero te las ingenias. Por ejemplo, los Kinépolis [de Valencia] tienen tomas de corriente en el parking. Si hay media horita entre película y película, me iba allí, me enchufaba y mientras me fumaba un cigarro para disimular.
¿Así que has llegado a grabar tres películas en un solo día?

Sí, porque mi aparato da nueve horas. Pero vamos, eso ya según la imaginación de cada uno. Por ejemplo, desde que salieron los móviles con conexión a Internet, había gente que iba a esperar al que estaba grabando al cine en un coche con un portátil y allí mismo empezar a pasarlo.
Para hacerlo rápido y que esté lo antes posible.

Sí, porque quien manda es el primero que la sube. La gente estaba esperando los viernes hasta una determinada hora. Quien consiguiera subir la película antes de que la gente se fuera a dormir, se llevaba todas las descargas.
Entonces hay mucha competitividad entre la gente que sube películas.

Hay una guerra a muerte. En mi caso, era pura competitividad. La persona que más me hacía sombra resultó ser la vecina de mi casa de la playa. Sólo éramos dos mujeres grabando: Princesa y yo. Nos llevábamos a matar. Yo creo que influía que fuéramos mujeres.
¿Cuál era tu nick?

JAJ. Casi nadie supo que yo era mujer hasta que se cerró la página. Te respetan más, por desgracia. Además, en las páginas de descarga casi todos eran hombres.
¿Cómo ha cambiado la situación desde entonces?

Ahora con la Ley Sinde es un riesgo y la gente que queda está por pasta. Hay muchas maneras de conseguir dinero: con publicidad, con un número de teléfono al que llamar y pagar, vendiendo datos de la base de usuarios... Cuantas más visitas, más pasta. Incluso hay competitividad entre los usuarios de la calle, sin necesidad de que tengan web ni nada. Por ejemplo, en el foro de Vagos: el que consigue ser el primero en colgar el enlace a la descargar directa (Megaupload, Rapidshare, la que sea) es el que se baja todo el mundo y les pagan. No es que sea mucho, puede ser que te den una cuenta premium o puedes sacar 300 euros al mes...
¿Hay quién gane mucho dinero con esto?

Algunas webs que llevan toda la vida, sí. Pueden ganar hasta 4.000 euros al mes, que ya es un sueldo de los buenos. Pero la pasta no está aquí, en realidad la cuestión está en los servidores de la Scene. Pero es algo que no se sabe, como no se ve...
 
 
 
 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario