miércoles, 30 de noviembre de 2011

Los futbolistas pueden sufrir daño cerebral por golpear el balón con la cabeza

Golpear el balón con la cabeza repetidas veces como suelen hacer los futbolistas aumenta el riesgo de lesión cerebral y puede afectar al deterioro cognitivo, según un estudio presentado hoy durante la reunión anual de la Sociedad de Radiología de Norteamérica (RSNA) que se celebra en Chicago (EEUU). 

 

Los resultados encontraron que entre los jugadores que tocaron más de cabeza el balón era más frecuente una lesión cerebral similar a la observada en pacientes con conmoción cerebral

  Golpear el balón con la cabeza repetidas veces como suelen hacer los futbolistas aumenta el riesgo de lesión cerebral y puede afectar al deterioro cognitivo, según un estudio presentado hoy durante la reunión anual de la Sociedad de Radiología de Norteamérica (RSNA) que se celebra en Chicago (EEUU).

Investigadores del Albert Einstein College de Medicina de la Yeshiva University y del Centro Médico Montefiore, el hospital universitario de esta institución neoyorquina, hicieron un seguimiento a 28 jugadores aficionados, de 30,8 años de media, que practicaron el fútbol desde niños.

Les clasificaron en función de la frecuencia con la que despejaron o remataron de cabeza en el último año y compararon las imágenes cerebrales de los jugadores.

Para su análisis utilizaron técnicas avanzadas de imagen como resonancia magnética con tensores de difusión, para poder ver los tractos neuronales, y posteriormente pruebas cognitivas.

Tras comparar los resultados, encontraron que entre los que tocaron más de cabeza el balón era más frecuente una lesión cerebral similar a la observada en pacientes con conmoción cerebral, también conocida como lesión cerebral traumática.

Según los investigadores, los resultados son "especialmente preocupantes", ya que el fútbol es el deporte más popular del mundo y gana adeptos en EEUU, sobre todo entre los niños. De hecho, de los 18 millones de estadounidenses que juegan fútbol, el 78 por ciento son menores de dieciocho años, apuntan.

Los balones de fútbol, advierten, pueden alcanzar una velocidad de hasta 50 kilómetros por hora en partidos de aficionados y más del doble en uno profesional.

El autor principal del estudio, Michael Lipton, director médico de los servicios de resonancia magnética en Montefiore, explicó que el objetivo del estudio fue determinar "si existe un umbral en la frecuencia de golpear la pelota con la cabeza que, cuando se supera, da lugar a una lesión cerebral detectable".

Según análisis posteriores, el umbral estaría aproximadamente entre 1.000 y 1.500 cabezazos por año. Una vez superada esta cifra, los investigadores observaron "lesiones importantes".

El doctor Lipton explicó que golpear con el cráneo un balón de fútbol "no es un impacto de tal magnitud que dañe a las fibras nerviosas del cerebro". De hecho, ese umbral puede parecer muy alto para las personas que no practican este deporte habitualmente.

No obstante, "el impacto repetitivo puede desencadenar una serie de respuestas en cadena que pueden llevar a la degeneración de las células del cerebro".

En particular, identificaron cinco áreas del cerebro que se vieron mas afectadas, en el lóbulo frontal y en la región temporal-occipital, que son responsables de la atención, la memoria, la función ejecutiva, y algunas funciones visuales.

En otro estudio relacionado, el doctor Lipton y su colega Molly Zimmerman, profesora asistente del Departamento de Neurología de Einstein, dieron a los mismos 38 jugadores de fútbol pruebas diseñadas para evaluar su función neuropsicológica.

Los jugadores que golpearon con mayor frecuencia el balón con la cabeza lograron peores resultados en las pruebas de memoria verbal y velocidad psicomotora frente a sus compañeros.

Lipton señaló que estos dos estudios muestran "pruebas convincentes" de que dar con la cabeza a una pelota de fútbol con frecuencia puede provocar una lesión cerebral por lo que "deben tenerse en cuenta en la planificación de futuras investigaciones para desarrollar métodos para proteger a los jugadores de fútbol".
No obstante, los autores indican que son necesarios más estudios para "definir con precisión" el impacto del uso excesivo de esta práctica. 

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