lunes, 12 de marzo de 2012

Los talibanes juran vengar la matanza de Kandahar

"Garantizamos a los familiares que castigaremos a los invasores", afirma la guerrilla

Un soldado estadounidense mató a 17 civiles el domingo en Kandahar

 


Afganos trasladan los cadáveres de víctimas del ataque de Panjwai.


Los talibanes de Afganistán han asegurado este lunes que se proponen "vengar" la matanza de civiles acaecida el domingo en la provincia afgana de Kandahar, en el sur del país, donde un soldado de EE UU, supuestamente presa de una crisis nerviosa, mató a 17 personas e hirió a otras cinco, entre ellas varios niños. "Simpatizamos con las víctimas de esta acción salvaje y garantizamos a sus herederos que nos vengaremos de estos invasores y asesinos y castigaremos sus acciones bárbaras", afirmaron los talibanes en un comunicado difundido en su pagina web.

El Parlamento de Afganistán condenó también lo sucesos del domino y afirmó que el pueblo afgano ha perdido la paciencia con la falta de supervisión del comportamiento de los soldados estadounidenses en el país.

Los hechos ocurrieron este domingo en el distrito de Panjwai, donde, según fuentes oficiales, el soldado salió de su base militar de madrugada e inició una incursión armada por las viviendas civiles de los alrededores durante la que disparó a sus moradores.

Los talibanes, que el domingo cifraron en 45 las víctimas mortales y mantuvieron que la matanza del domingo fue perpetrada por varios soldados y no por uno solo, pidieron a las "organizaciones de derechos humanos" que ayuden al pueblo afgano a poner fin a "estos crímenes".

"Si los autores de la masacre tenían un problema mental, esto supone una transgresión moral del Ejército de EE UU, porque está armando a lunáticos que disparan contra los afganos indefensos sin pensárselo dos veces", afirmaron los insurgentes en la nota.

El episodio eleva aún más si cabe la tensión entre las fuerzas aliadas y la población civil afgana, tras otros sucesos como la quema de coranes en una base estadounidense, que dio lugar a intensos enfrentamientos como no se veían hace meses, o las imágenes difundidas en Internet en las que un grupo de soldados estadounidenses orinaba sobre cadáveres de afganos.

A finales de febrero en la principal base de la OTAN en suelo afgano, Bagram, cercana a Kabul, se descubrió que los soldados estadounidenses habían arrojado a la basura algunas copias del Corán, el libro sagrado de los musulmanes, que posteriormente habían quemado. Esta forma de tratar el libro, considerada antiislámica, desató la ira de los habitantes de las localidades cercanas a Bagram. Unas treinta personas murieron en la represión de las manifestaciones de protesta convocadas en diversos puntos de Afganistán por la profanación, que el mando norteamericano lamentó y atribuyó a "una equivocación".

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