martes, 7 de febrero de 2012

Secretos de una campeona_ Ni Sánchez ni Vicario

Arantxa revela un pasado de sufrimiento personal detrás de los triunfos en el tenis

Marisa, su madre, anuncia acciones legales


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Arantxa Sánchez Vicario con sus padres, Emilio y Marisa, en 2007.


Arantxa Sánchez Vicario ha roto su propia leyenda. La niña prodigio del tenis español, la pequeña de la familia señera del deporte de la raqueta, la deportista que a los 17 años ganó su primer Roland Garros, ha sacado a la luz una vida de infierno. Ganaba en la pista y sufría en su hogar. Esta doble vida ha sido un secreto para el gran público, que solo veía en ella a una dulce adolescente que con su sonrisa cautivaba, y a unos esforzados padres volcados en la carrera deportiva de su hija. 

Pero ella a los 40 años ha acabado con esa imagen. Se sintió prisionera de su familia y de su éxito. Por eso escapó de todo y ha emprendido una nueva vida con su marido, José Santacana, y sus dos hijos. Y ahora que se siente liberada ha decidido contar su historia en un libro, ¡Vamos! Memoria de una lucha, una vida y una mujer.

La respuesta de su familia no se ha hecho esperar. Marisa, la matriarca de la saga, ha hecho pública una carta en la que asegura que emprenderá acciones legales contra su hija en cuanto se publique el libro y que el asunto está en manos de sus abogados.

"Con enorme sorpresa, y gran dolor, constaté que nuestra hija Arantxa había dado un paso más en su voluntad de herirnos y humillarnos", escribe en un comunicado la madre de la exnúmero uno, cuyo padre sufre un "durísimo" cáncer de intestino y un principio de Alzheimer. "En todo este tiempo no hemos recibido ni una sola visita de nuestra hija Arantxa. Ni un mínimo atisbo de preocupación. Ni un '¿cómo estáis?", prosigue el texto. "Ahora nos llega la noticia de que saldrá a la luz un libro de Arantxa atacando, al parecer, a la familia y socavando nuestra moral. 

Esto sí que es duro, no el cáncer o el Alzheimer, nada puede doler más a unos padres que su hijo les acuse de todos sus males. Es inexplicable el dolor que sentimos, el nudo en el estómago que convive con nosotros", continúa. "Yo tengo 75 años y mi marido 79. Nunca imaginamos que podría ocurrir algo así. 

Esta situación sí que es una enfermedad que afecta directamente al alma y, aunque la intentaremos asimilar con dignidad, nos estamos quedando sin fuerzas", añade. "Nosotros vivimos 20 años por y para ella. Lo dejamos todo de lado e hipotecamos nuestra vida y nuestro matrimonio (...) Está claro que fracasamos con ella. A la que más dimos, resulta que -cumplidos los 40- se da cuenta de que todo en su vida es por culpa nuestra. Nos acusa de dejarla en la ruina, de quitarle todo, con un rencor y resentimiento dignos del peor de los enemigos".

El avance de sus memorias le ha pillado a Arantxa Sánchez Vicario en una pista de tenis. Esta vez no tiene una raqueta en la mano, sino la responsabilidad de ser la capitana del equipo español en la Copa Federación. 

Allí, en Moscú, recibió la llamada de EL PAÍS. "Nací en una familia de tenistas y vi este deporte desde pequeña", contó sobre el relato que recorre su libro. "Naces, pero tienes que trabajar para seguir puliéndote y ser una campeona. Sacrificas muchas cosas en un deporte muy mental, en el que hay que saber controlar las emociones", continuó. “Estoy aquí porque las jugadoras han querido que esté", añadió para explicar por qué vuelve al deporte de su vida pese a los sinsabores que relata en ¡Vamos! "También, sobre todo, porque me apetecía mucho ser capitana, me hacía mucha ilusión poder ayudarlas. 

Creo que es bueno para el tenis femenino. Es una manera de volver tras haber estado tantos años apartada del mundo del tenis. Me lo pidieron y volví. Ser seleccionadora y poder aportar mi experiencia, mis consejos, poder ayudar, es bonito”, añadió, dejando para más adelante la posibilidad de profundizar sobre el contenido de su obra.

Y es que a pesar de todo, Arantxa sigue amando al tenis, que le dio tanta alegrías. “Lo importante en el tenis es entender que es un deporte a largo plazo, en el que las cosas no ocurren de la noche a la mañana. Naces un poco, pero luego hay que trabajar. Sacrificas muchas cosas.

Un buen entrenamiento, una buena preparación, un buen entrenador y tu confianza es lo que hacen que puedas llegar arriba con las mejores. Hay que saber controlar las emociones y estar siempre al cien por cien de cabeza para poder llegar a lo más alto".

Del libro no quiere hablar más de lo que ha transcendido. Mañana saldrá a la venta y comenzarán las explicaciones. También la familia, herida, prepara una respuesta a la pequeña de la saga. Pero mientras llega su versión de lo sucedido ya hay fuentes de su entorno que han aportado algunos datos. Emilio, el patriarca, está enfermo. 

Él y su esposa Marisa viven de la pensión de jubilación. La madre admite que con el paso de los años lleva “un tiempo” reflexionando sobre si no fue demasiado estricta con Arantxa. Estas mismas fuentes han calificado el libro como una “bomba, heavy metal”. 

Ha habido frases especialmente dolorosas para ellos: "Me han dejado endeudada con Hacienda (fue condenada a pagar 3,5 millones por tributar en Andorra mientras vivía en España) y mis propiedades son muy inferiores a las de mi hermano Javier, que ha ganado mucho menos que yo. ¿Puedo aceptar este abuso y quedarme callada? Nunca dudé de la forma en la que mi padre gestionaba mi dinero.

Soy la víctima y la engañada". También tiene duras palabras para su madre: "Para ella la disciplina y la victoria pasaban por delante de cualquier otra consideración".

Que algo se movía en la familia Sánchez Vicario se notó en los días previos a la boda de Arantxa con José, Pep, Santacana. En varios medios de comunicación comenzaron a filtrarse noticias de que el empresario atravesaba graves problemas económicos y se casaba supuestamente con la tenista para buscar una solución a su crisis financiera. 

Las noticias que afloraban partían de los Sánchez Vicario, según explicó la tenista. “Pero lo que nadie sabía es que José ya me lo había contado todo”, ha desvelado Arantxa, que lleva tres años felizmente casada. Perdida la batalla, todo el clan asistió a la boda y se dejó fotografiar para la prensa. Pero según ha contado Arantxa, fue un día lleno de tensiones y pocas palabras. Fue también el último día en que tuvo relación con su familia.

Nadie sabe si Arantxa ha exagerado en su versión de los hechos. Pero es la manera en que ella los vivió. Ahora muchos periodistas del circuito de tenis recuerdan el adiós de la campeona y sus lágrimas cuando explicó los motivos de su retirada. Arantxa Sánchez Vicario dejó el tenis, del que fue número uno mundial, a los 30 años. 

Ese día lloró de emoción al anunciar su decisión y dijo sentirse satisfecha tras una trayectoria de 17 temporadas jalonada por cuatro títulos de Grand Slam, cuatro medallas olímpicas y cinco copas Federación, éxitos que la sitúan como la mejor deportista española de la historia. Sus palabras ese día cobran ahora otro sentido: “No ha sido una decisión fácil, pero ha llegado el momento de afrontarla. 

Me considero una privilegiada en todos los sentidos, porque he estado siempre arropada por mi familia, amigos y los medios de comunicación. Además, las lesiones siempre me han respetado. Ya me toca pensar en mí como persona. Quiero descansar y organizar mi vida fuera de la competición".

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