martes, 7 de febrero de 2012

La goleada del Plan Condor

Un exsenador peruano denuncia que la victoria de Argentina frente a Perú por 6 a 0 en el Mundial del 78 fue pactada entre los dictadores de ambos países 

 

Polémica en el Argentina-Perú del Mundial del 78

Pasarella levanta la copa del mundo ante Videla en la final de Argentina del 78.


Siempre ha habido sospechas de que el partido en el que Argentina goleó 6 a 0 a Perú en el Mundial que organizó en 1978 había estado amañado. Pero ahora esa suposición ha quedado plasmada en una denuncia judicial de un exsenador peruano secuestrado por la dictadura de su país y enviado a Argentina como parte del Plan Cóndor, la cooperación entre regímenes militares de Sudamérica para exterminar a opositores. 

El exsenador peruano Genaro Ledesma Izquieta declaró que el entonces dictador argentino, Jorge Videla, había aceptado recibirlo a él y a otros 12 conciudadanos como "prisioneros de guerra" con la condición de que la selección en la que brillaba Cubillas se dejara golear por la de Mario Kempes para permitir el acceso de la albiceleste a la final.

Era un 25 de mayo de 1978 cuando los 13 opositores al entonces dictador peruano, Francisco Morales Bermúdez (1975-1980), fueron trasladados en un avión militar de su país a un regimiento de Jujuy, al noroeste de Argentina. Allí llegaron sin DNI, pasaporte, muda de ropa o dinero. 

Después los trasladaron a Buenos Aires, donde fueron alojados en centros clandestinos de detención. "Nuestros familiares avisaron a las delegaciones de derechos humanos", atestiguó en Perú Ledesma, exsenador de Izquierda Unida, ante emisarios del juez de Buenos Aires Norberto Oyarbide, según publicó ayer el periódico Tiempo Argentino. 

"Desde París hubo un emplazamiento al Gobierno argentino para que nos dejara en libertad, a lo que el Gobierno argentino se negó. Ante la insistencia de París, el Gobierno de Videla aceptó ponernos en libertad a condiciones de que Francia comprara nuestros pasajes", añadió Ledesma.

"Al salir a Francia nos salvamos del lanzamiento que Morales Bermúdez y Videla habían acordado, que era el lanzamiento de una persona al mar desde un avión en vuelo, por lo que no quedaba resto alguno", dijo Ledesma refiriéndose a los llamados vuelos de la muerte en los que la dictadura argentina (1976-1983) hacía desaparecer a los opositores. 

Videla los había aceptado "como prisioneros de guerra con la condición de que Perú le permita el triunfo de Argentina en el campeonato mundial de fútbol, porque esto tenía importancia para Videla: necesitaban ese triunfo para limpiar la mala imagen de Argentina en el mundo", añadió Ledesma.

Fuentes del juzgado de Oyarbide informaron de que un periodista peruano también atestiguó la misma versión.

Aquel 6 a 0 en la segunda fase del Mundial de 1978 se jugó el 21 de junio, casi un mes después del secuestro de los 13 opositores y antes de su liberación. Argentina debía ganar a Perú por cuatro goles de diferencia para superar en el grupo a Brasil y clasificarse para la final frente a Holanda. La selección local venció por 3 a 1 a la holandesa y se consagró campeona del mundo por primera vez. 

Diversas investigaciones periodísticas reconstruyeron denuncias de presuntos sobornos y extorsiones a ciertos jugadores peruanos para dejarse golear. Además, ese año la dictadura de Videla concedió a la de Morales Bermúdez un préstamo y un cargamento de 14.000 toneladas de trigo.

El juez Oyarbide pidió la semana pasada la detención de Morales Bermúdez por los presuntos secuestros y torturas como parte del Plan Cóndor. Hasta ahora, las investigaciones judiciales en Argentina contra esa operación de los regímenes sudamericanos apuntaban contra Chile, Bolivia, Paraguay, Brasil y Uruguay, pero no contra Perú.

Morales Bermúdez, de 90 años, reaccionó diciendo que él era inocente y que no debía rendir cuentas ante la justicia argentina, sino, en todo caso, ante la de su país. "Yo me someto totalmente a la justicia peruana. Estas cosas no tienen por qué juzgarse en países extranjeros", dijo el exdictador, que atacó a Oyarbide por querer imitar al juez español Baltasar Garzón con sus procesos contra el terrorismo de Estado de Chile y Argentina. 

El exdictador negó que su país estuviera involucrado en el Plan Cóndor y afirmó que su Gobierno no buscó perpetuarse, sino que fue de transición hacia la democracia. Claro que duró cinco años.

"Había un grupo de izquierda radical que comenzó a manejar ciertas situaciones que dificultaban el proceso [de regreso a la democracia]", dijo Morales Bermúdez. "Entonces, el Gobierno tomó la decisión de deportarlos y ésas fueron las circunstancias en que llegaron a Argentina", añadió el exdictador.

Algunos de aquellos 13 terminaron volviendo a su país al final del régimen, como Ledesma, que fue elegido para la asamblea constituyente que comenzó sus sesiones el 28 de julio de 1978 y finalizó un año después.

Morales Bermúdez dijo que se presentaría ante la justicia de su país para que se investigaran aquellas expulsiones. Ledesma y otra de las víctimas, el también exparlamentario Ricardo Letts, respondieron que ellos también irán a los tribunales peruanos.

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