martes, 10 de enero de 2012

Patrick Head, adiós al penúltimo mohicano de la Fórmula 1

Patrick Head, adiós al penúltimo mohicano de la Fórmula 1

Patrick Head dice adiós a la F1.



Era uno de los últimos mohicanos en la Fórmula 1. Formaba parte de una raza casi extinta, una estirpe a la que pertenecían Colin Chapman, Ken Tyrrell o, incluso, Giancarlo Minardi. Con la retirada de Patrick Head, se pierde un símbolo de otra época. “Era uno de los clásicos, de aquellos fundadores de equipos que ya no quedan. Frank es el último”, declaraba Marc Gené, el único español que ha formado parte del legendario equipo británico.

En 1977, Frank Williams y Patrick Head fundaron una escuadra que se convertiría con Ferrari, McLaren y Lotus, en uno de los clásicos de este deporte. Ya el segundo monoplaza creado por Head, el FW07, ganó su primera carrera en 1979. Treinta y dos años después, habían seguido ciento doce victorias más, nueve campeonatos de constructores y siete de pilotos. 

Una personalidad con los dos extremos

“Tenía fama de carismático, y cuando entré en el equipo, comprobé que era verdad. Tenía mucha personalidad, mucho carácter, pero era muy querido entre los componentes del equipo”, reconoce Gené, que conoció bien su personalidad rotunda y contundente, famoso por su dura franqueza. “Pero a mí me ha invitado a dormir a su casa, algo que no es frecuente con los jefes de Fórmula 1. Cuando tuve el accidente en unas pruebas en Silverstone, me dijo que olvidara del coche, y estuvo muy pendiente de mí”.

“Patrick Head tenía los dos extremos. Era muy duro a nivel profesional, pero muy cercano, a nivel particular”, explica Gené, “tenía una manera de hablar muy particular, y en  el equipo había gente que le imitaba con mucha gracia. Frank y él eran el referente para todos los trabajadores. De hecho, Williams es uno de los equipos que tienen mecánicos desde hace muchos años, son más  los fieles, y lo son por ellos. Cuando Patrick Head hacía su tradicional charla después de cada gran premio, todo el mundo la esperaba, se ganara o no. A pesar de ser muy ingleses, era el equipo menos anglosajón por el carisma y la pasión de ambos”.

Una relación de respeto

Formado en la carestía de recursos, la perseverancia y, sobre todo por su pasión hacia la competición, Head y Williams vivieron tiempos duros en sus comienzos, cuando  el propio Frank  gestionaba patrocinios desde una cabina de teléfonos, y mantuvieron el mismo espíritu durante toda su carrera. Para ambos, el equipo era una empresa de ingeniería destinada a competir  para ganar  en Fórmula 1 y, sus pilotos, empleados bien pagados a los que se les exigía como tales. Los “blanditos” eran pronto espabilados o no sobrevivían en Williams. “Recuerdo que en 1995, en Magny Cours, no hice una buena carrera”, explica Gené, “Patrick vino y me dijo exactamente lo que pensaba, tan directo que me dejó parado. Era auténtico, porque te decía lo que pensaba, sin el mejor tapujo”.

Hijo de un militar aficionado también a las carreras, su duro enfoque en la Fórmula 1 se acentuó más si cabe ante la actitud de Williams tras el accidente de tráfico que en 1986 le dejó paralizado. “Nunca se dedicó a autocompadecerse, siempre fue muy pragmático y aplicó esta filosofía a sí mismo y a su lesión”. La simbiosis entre ambos fue perfecta y única en la Fórmula 1. Más que en amistad personal, su relación se basó en un respeto absoluto entre ambos y a sus diferentes habilidades y áreas de trabajo. Además de un particular sentido del humor.

Uno de los grandes de la ingeniería

"Aunque estaba interesado en el aspecto técnico, no lo entendía, y me lo dejaba a mí, mientras él se dedicaba al tema financiero”, explicaba Head respecto a Frank Williams, “aunque un test fuera muy mal, le decía, “Frank, aquí hay potencial, hay que seguir. Él te contestaba: “Si crees en ello, adelante”. Y luego me apoyaba con los ingenieros, con apoyo moral y financiero. No puedo imaginar a nadie mas con quien pudiera haber tenido una relación similar”. 

Con esta posición, Patrick Head se convirtió en uno de los grandes ingenieros en la historia de la Fórmula 1. Pasó de dibujar y tener cada pieza de sus monoplazas en la cabeza en los años setenta, a gestionar el trabajo de sus ingenieros como Director Técnico durante el resto de su carrera. Con su talento y una excepcional tenacidad anglosajona, tuvo la habilidad de captar también a quienes lideraron después grandes equipos: Adrian Newey (Red Bull), Neil Oatley (McLaren) Ross Brawn y Geoff Willis (Mercedes), por ejemplo, trabajaron a sus órdenes.

“Detesto perder”

Su filosofía técnica cuajó en el FW14B, quizás el coche más sofisticado que ha rodado en un circuito. Durante años, Head había trabajado contra viento y marea para desarrollar la suspensión activa. “Desafortunadamente, fue prohibida porque en Ferrari se mostraron totalmente ineptos para desarrollarla, y presionaron a la FIA para que fuera considerada como ayuda a la conducción”. También se prohibió su monoplaza de seis ruedas –cuatro en el eje trasero-, o la transmisión variable contínua. Head siempre fue partidario del riesgo y la aventura técnica

“Detesto perder. Y no veo algunos de nuestros ingenieros seniors tan motivados por la competición como me ocurría a mí”. Como ejemplo máximo del “passionate racer” británico, en 2005 Williams y Head vendieron el primero su avión privado y el segundo su helicóptero –con el que iba a trabajar a diario-, “ahorrarán un motón de dinero para el equipo”, recordaba Head, “el objetivo era invertir en el túnel de viento. Me llevará más tiempo llegar a Londres desde Oxfordshire, pero nuestra motivación para ganar es muy, muy intensa”. 

A navegar y montar en moto con el bolsillo lleno

Sin embargo, se ha atribuido  la inadptación de Head a los modernos sistemas de gestión como una de las razones de la decadencia del equipo, que se hizo patente una vez que Adrian Newey se marchó a McLaren, así como a la particular personalidad de ambos para mantener la independencia de Williams, especialmente en la época de BMW. Desde 1997 no se ha ganado un título ni tampoco una carrera desde 2004.

Patrick Head vendió este año la mayoría de sus acciones con la salida de Williams a Bolsa. Aunque conserva un 5% en el equipo, se despide con más de cincuenta millones de dólares en el bolsillo. “Patrick y yo nunca hemos sacado un penique del negocio en cuatro décadas, y era hora de pagar algunas deudas”, explicaba hace dos años, cuando comenzó a vender alguna de sus participaciones. Ahora seguirá como asesor en Williams Hybrid Power, una filial destinada al desarrollo de la tecnología híbrida.

Patrick Head se dedicará a partir de ahora a sus grandes aficiones: la vela y sus viajes en moto con los colegas, con los que recientemente rodó por el Himalaya. Dicen que Frank Williams trabaja todos los días del año, excepto el de Navidad. Ahora, sin socio de toda la vida, el último mohicano se queda solo en la Fórmula 1.

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