viernes, 6 de abril de 2012

Demasiados caballos para Rossi

El italiano, en segundo plano con una Ducati difícil en las curvas y un obús en las rectas

 


Rossi en Losail 


Pudo parecer Dios. Llegó con solo 17 añitos al Mundial y entró en el top 10. Al año siguiente ganó el campeonato de 125cc. Y le siguieron ocho títulos más. Conoció la victoria en las tres categorías y tanto con Honda como con Yamaha. Pero ha tropezado con la Ducati. Valentino Rossi es humano. Y depende, como el resto, de una buena máquina para hacer virguerías. En 2011 no la tuvo. 

Y este año todavía no la ha encontrado en su nueva Desmosedici. Por vez primera desde que asomara al Mundial en 1996, Rossi, de 33 años, no figura entre los favoritos. Para el italiano lo son Stoner y Lorenzo —los más rápidos en los primeros entrenamientos del año el jueves en Catar—; “y Pedrosa no estará lejos”, vaticina. “El año pasado tampoco era uno de los favoritos, pero todo el mundo quería pensar que sí. 

Esto es mucho mejor”, concedía después de reconocer que le queda mucho trabajo.

Tras una temporada desastrosa, sin el genio de Stoner y un desorientado Rossi, la casa de Borgo Panigale, ha decidido dar un giro radical a su proyecto en MotoGP. No ha abandonado su peculiar motor ni la característica disposición de los cilindros formando un eje de 90 grados. Sin embargo, sí ha cedido a modificar el chasis de fibra de carbono en el que iba integrado el motor, por el tradicional chasis de aluminio que tanto éxito ha dado a las fábricas japonesas.

El concepto de moto, además de integrar esos 1.000cc, es novedoso. En cambio, los problemas persisten.

 Y la confusión ha dominado al equipo este invierno: “Hemos tenido altibajos. Ha habido momentos en que no sabíamos qué camino seguir”, recordó. En la primera práctica de 2012 tampoco acertó: “Hemos hecho algunos cambios en la puesta a punto y nos hemos equivocado”, reconocía, no sin matizar que utilizó los neumáticos duros, a diferencia de su compañero Nicky Hayden, contento con el rendimiento de su Ducati y tercer clasificado, a cuatro décimas de Stoner.

“Calma, acabamos de empezar. La moto ha mejorado, pero esperemos a la clasificación para saber dónde estamos”, decía el estadounidense, que explicó que él no sufre los mismos problemas con el tren delantero. “Tenemos estilos diferentes”, resumía Rossi, que sigue sufriendo en las curvas —“Necesitamos un motor más dulce en aceleración, tenemos problemas para meter tantos caballos en esa moto, patina en la salida de las curvas”, dijo—, aunque se congratula de que la moto vaya como un tiro en las rectas. 

Una Ducati, la de Barberá, marcó la velocidad punta: 337km/h. “No estamos para el podio: lucharemos con el segundo grupo, con Spies, Crutchlow o Dovizioso”, augura el nueve veces campeón del mundo, hoy en un segundo plano.

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