martes, 22 de noviembre de 2011

Vídeos. Rihanna, mucho sexo y pocas nueces


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A lo largo de 2011 nos hemos llenado la boca, con gusto y orgullo, hablando de esa nueva sensibilidad y mentalidad R&B que se ha cultivado en la escena musical de Toronto, con The Weeknd y todo su entorno de productores, colaboradores y satélites –por ejemplo, TALWST–, y también con ese “Take Care” de Drake que llegaba la semana pasada dispuesto a alterar por completo el ADN del género desde la atalaya más popular posible.

Ellos, ayudados por otros neocrooners urban con ganas de ir a la contra –Frank Ocean, JMSN, Stacy Barthe o la fascinante Jhené Aiko– han protagonizado una pequeña revolución estética y expresiva, pero también conceptual, que ha consistido, entre otras cosas, en la redefinición sonora del R&B tal y como lo conocíamos y en la explotación de un modelo intimista, oscuro y minimalista en el que priman atributos y objetivos muy diferentes a los que uno está acostumbrado a encontrar en los lanzamientos grandes del mercado estadounidense, como por ejemplo “Talk That Talk”, el nuevo disco de Rihanna, que se ponía ayer a la venta con grandes expectativas creadas a su alrededor desde la aparición del single “We Found Love”, con producción de Calvin Harris.

El single, sin embargo, se ha acabado postulando como un espejismo de efusividad, chispa y brillantez dentro de un álbum obsesionado con tenerlo todo calculado, ordenado y perfectamente consensuado, incluso sus constantes alusiones al sexo desenfrenado, sin atender en ningún momento a las demandas que muchos teníamos en nuestra mente, a saber: un sonido más uniforme y cohesionado, señales claras de atrevimiento y valentía expresiva y, sobre todo, credibilidad en el reciclaje y exposición de nuevas influencias e inputs sonoros actuales. En cambio, lo que se percibe en “Talk That Talk” es que los intentos de transgredir la zona de confort de la cantante de Barbados siempre son limitados o acotados y en todo caso timoratos. 

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=hK5WipGsLR0

Esta idea queda dramáticamente expuesta en dos canciones, de las peores del lote, en las que Rihanna y sus productores optan por la vía más cómoda y ramplona de exponer estas supuestas ideas rejuvenecedoras, ambas procedentes del bullicioso underground londinense. “Drunk On Love” samplea la melodía argumental de “Intro”, de The XX, y se limita a introducir una variación en la producción y los arreglos, desmarcándose de la bruma melancólica del original para convertirse en un medio tiempo sin personalidad, efectista y muy facilón en su ejecución y exposición.

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=waGkmPv_NSo

Mientras Drake ha acudido a Jamie xx para reivindicar su influencia en primera persona, y de ahí ha surgido la envolvente “Take Care”, curiosamente con Rihanna, la cantante y el equipo de productores StarGate se han conformado con una recreación zafia y poco sutil.

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=waGkmPv_NSo

Y en “Red Lipstick”, un acercamiento de brocha gorda al dubstep de perfil más comercial, el dueto británico Chase & Status no tiene problema en samplear el riff de “Wherever I May Roam” de Metallica para guiar una canción que entiende el género con la misma sutileza de Skrillex

Si en los intentos de experimentar un poco con el sonido los resultados son más que decepcionantes, como es el caso de estas dos piezas, cuando se pisa tierra firme lejos del precipicio el bagaje puede llegar a ser más descorazonador. “Farewell” y “Fool In Love”, esta con un infame solo de guitarra final, representan la peor cara posible de la cantante, aquella en la que parece sentirse muy segura y confiada: las baladas. 

http://www.youtube.com/watch?v=xrvDCHzJQuo&feature=player_embedded

No hay por donde cogerlas. Ni en su construcción, que remite al peor R&B-AOR y que no anda muy lejos de Anastacia, ni por supuesto en sus letras, zafarrancho de tópicos amorosos que contrastan con el tono más calenturiento y sexualmente desbocado de otras canciones del mismo disco. Éstas, de hecho, son las únicas que acaban dando valor al conjunto, tres o cuatro píldoras que justifican su compra por separado en plataformas como iTunes.

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=eZAEV7J6xDQ

Mi favorita del álbum es, con mucha diferencia, “Where Have You Been”. No tanto por la letra, aunque me gusta el tono de obsesión y/o desesperación que fluye de su estrofa y estribillo ('Busco a alguien que me pueda satisfacer, amarme toda la noche' o '¿Dónde has estado toda mi vida?', repite constantemente), sino por el empuje trepidante y adrenalínico de su producción, compartida entre Calvin Harris, Dr. Luke y Cirkut, un himno enérgico y casi gimnástico que, además, no se limita a utilizar el house como soporte rítmico para abrirse paso en las listas sino que muestra intención, frescura y personalidad. “We Found Love” es la otra gran canción de “Talk That Talk”, también tocada por la mano salvadora de Harris y con una atmósfera bastante sensual y ardiente. 

Hit revientapistas de inspiración noventera que actualiza el eurobeat al antojo del productor y que invita a imaginar con cierta rabia qué hubiera pasado si hubiera tenido más participación en la concepción y desarrollo de este proyecto. Y por último, dos canciones también resultonas que ayudan a equilibrar algo más las fuerzas del contenido o, cuando menos, camuflan el desaguisado de la segunda parte del recorrido. 

Por un lado, “Do Ya Thang”, con beat de The-Dream, único e inimitable en su capacidad para encajar melodías irresistibles entre sintetizadores con perfume ochentero; por el otro, el tema titular, con la ayuda de Jay-Z, vago y desganado, que despacha rimas de su peor cosecha –'I’m flying out to Pisa, just to get some pizza' no pasará a la historia del rap, precisamente–, pero con una Rihanna enchufada y un beat acorde que intenta ser el nuevo "Rude Boy".

http://www.youtube.com/watch?v=tg00YEETFzg&feature=player_embedded

Apenas un año después de “Loud”, un digno álbum de relanzamiento personal y artístico tras el fiasco de “Rated R”, “Talk That Talk” pretende ser un resumen de las tendencias sonoras que más impacto y enjundia tienen en la actualidad en el circuito urbano, pero lo materializa con una puesta en escena sintética, fría, desordenada y más conceptual que real. 

Cuando tienes hasta 14 productores en nómina es difícil conseguir una propuesta sólida, coherente y fluida, y aquí la sensación es que se quiere tocar todos los palos posibles –singles de baile, baladas, medios tiempos R&B, devaneos jamaicanos, arrebatos dubstep y un largo etcétera– sin éxito, profundidad y consistencia en una buena parte de su trayecto, sobre todo en la segunda mitad del álbum. 

Dos hits, una tripleta de canciones correctas, letras de fuerte carga sexual pero poco impacto emocional y físico y alguna idea interesante desperdigada –"Cockiness (Love It)", producida por Bangladesh, es una atractiva rara avis experimental que no tiene continuidad– se me antoja bagaje insuficiente para un lanzamiento que se las prometía, y nos las prometía, más felices.  

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