martes, 27 de marzo de 2012

Fotos._ Cameron se sumerge en el abismo


  1. Los técnicos preparan el sumergible Deepsea Challenger para su primera inmersión de prueba en el océano, en la bahía de Jervis, al sur de Sydney (Australia). Es la pieza central de la expedición Deepsea Challenge, un proyecto científico conjunto del explorador y cineasta James Cameron, la National Geographic Society y Rolex para efectuar una investigación oceánica a la fosa Challenger, el punto más profundo de las Marianas.


  1. El sumergible Deepsea Challenger, diseñado por el explorador y cineasta James Cameron y su equipo de ingenieros para viajar al fondo de la fosa de las Marianas, es colocado sobre el agua para efectuar pruebas frente a la cosa de Australia.


  1. El sumergible Deepsea Challenger efectúa pruebas de inmersión antes de ser pilotado por el cineasta James Cameron al fondo de la fosa de las Marianas, en Australia.


  1. El sumergible Deepsea Challenger inicia su primera inmersión de prueba de 4 km frente a la costa de Papúa-Nueva Guinea, en una imagen proporcionada por la National Geographic Society.


  1. El cineasta James Cameron saluda antes de salir del sumergible Challenger, tras su exitosa inmersión en solitario en la fosa de las Marianas, la zona más profunda del océano.


  1. El cineasta y explorador James Cameron recibe la felicitación del explorador oceanográfico y capitán de la marina de EE UU, Don Walsh, a la derecha, tras completar la primera inmersión mundial en solitario a la grieta Challenger, la zona más profunda de la fosa de las Marianas. Walsh efectuó el mismo viaje al fondo de la fosa hace 52 años en el batiscafo Trieste junto al oceanógrafo suizo Jacques Piccard.


  1. El cineasta James Cameron sostiene la bandera de la National Geographic Society tras completar con éxito su inmersión en la fosa de las Marianas.


Vídeo._ Cameron llega al fondo (y vuelve)

El cineasta alcanza las profundidades de Las Marianas en su viaje en solitario al abismo marino





Casi a oscuras y encogido en un habitáculo de apenas un metro. Así completó el cineasta estadounidense James Cameron su expedición a la fosa de las Marianas, el punto más profundo del océano, y se convirtió en la primera persona que ha descendido en solitario a ese lugar. La cadena National Geographic acaba de publicar las primeras imágenes grabadas a 11 kilómetros de profundidad y sus primeras declaraciones.

"Era un lugar muy lunar, muy desolado, muy desierto...", asegura. "Me sentí completamente aislado de toda la humanidad. Fue como si, en el espacio de un día, fuera a otro planeta y regresara".



 http://www.youtube.com/watch?v=A10qL6eZI2E&feature=player_embedded

National Geographic ha publicado un video con el recorrido del cineasta, James Cameron, a las profundidades de la fosa Las Marianas. 

 

Los pilotos de Iberia deciden hoy si van a la huelga tras el fracaso de la negociación

El conflicto del Sepla y la empresa se agrava tras fracasar la mediación de Pimentel

 

 

El conflicto entre Iberia y sus pilotos ha estallado una vez más en vísperas de vacaciones. El fracaso de la mediación que condujo el exministro de Trabajo Manuel Pimentel abre la posibilidad de que el Sepla convoque varios días de huelga en las asambleas que se celebrarán hoy y el próximo jueves, 29 de marzo. La posibilidad del paro es “prácticamente segura”, según fuentes del sindicato.

La principal duda gira en torno a las fechas que elegirán para paralizar el tráfico aéreo. Parece poco probable que opten por la Semana Santa, aunque si hoy se decidieran la huelga podría comenzar el Viernes Santo (6 de abril), ya que legalmente los trabajadores tienen un plazo de diez días desde el anuncio del paro.

El desencuentro entre empresa y pilotos se hizo evidente el domingo, cuando no hubo acuerdo en el principal conflicto que les divide: la creación de Iberia Express, filial que comenzó a funcionar ese mismo día.

Pimentel, elegido mediador por el Gobierno, presentó el informe que, según denuncia Iberia, ni siquiera pudo entrar a valorar, ya que el Sepla lo había rechazado de antemano. 

El sindicato, sin embargo, asegura que admitió la creación de Iberia Express, pese a considerar que vulnera la legalidad, con la condición de que los pilotos pudieran pasar de la matriz a la filial. La empresa hizo una oferta similar en diciembre.

Sepla-Iberia ya hizo 12 jornadas de huelga en diciembre, enero y febrero, que supusieron a la compañía unas pérdidas en torno a 36 millones de euros. También convocó otros 24 paros, que finalmente congeló a la espera de ver los resultados de la negociación. El Ministerio de Fomento reclama a Iberia y a los pilotos responsabilidad para retomar el diálogo y que alcancen un acuerdo.

 

Strauss-Kahn, imputado por proxenetismo en el 'caso Carlton' de Lille

El exministro de Economía está en libertad bajo una fianza de 100.000 euros

Los investigadores quieren saber si DSK conocía la condición de prostitutas de las mujeres

 


Strauss-Khan abandona el tribunal de Lille tras ser imputado.


Tres jueces de Lille (norte de Francia) han decidido este lunes imputar a Dominique Strauss-Kahn por un presunto delito de “proxenetismo agravado en banda organizada” dentro del caso del hotel Carlton, según han anunciado sus abogados. 

El exdirector del Fondo Monetario Internacional, de 62 años, ha sido interrogado desde las dos y media de la tarde hasta cerca de las diez de la noche por los jueces, que adelantaron por sorpresa su declaración en 48 horas. El miércoles se inicia en un tribunal del Bronx, Nueva York, la causa civil abierta contra Strauss-Kahn en Estados Unidos a raíz de la denuncia por violación de la camarera guineana Nafissatou Diallo en el caso del hotel Sofitel.

Tras su imputación formal en Lille, los jueces le han impuesto una fianza de 100.000 euros y diversas medidas cautelares, entre ellas la prohibición de entrar en contacto con los otros inculpados, las partes civiles del proceso y los testigos, así como la de no hablar con ningún medio informativo sobre los hechos.

La investigación judicial intenta esclarecer si el expolítico socialista participó en diversas fiestas y orgías organizadas por los cabecillas de una supuesta red de prostitución. Los jueces tratan de averiguar si DSK, como se le llama en Francia, conocía la condición de prostitutas de las mujeres que frecuentaba, y si sabía o no que esas fiestas eran financiadas con fondos de dos empresas privadas.

Según ha afirmado Richard Malka, uno de sus abogados, DSK “ha declarado con toda firmeza que no es culpable de ningún delito y que nunca tuvo la menor consciencia de que las mujeres que frecuentó fueran prostitutas”.

El exdirector del FMI ya había sido interrogado bajo detención provisional hace un mes, y entonces declaró que ignoraba que las jóvenes fueran remuneradas por participar en las fiestas ya que le habían sido presentadas “por jefes de la policía”. 

Tras dormir en los calabozos de la gendarmería, DSK fue informado el 21 de febrero de que debería comparecer ante los jueces por los dos delitos de los que se le consideraba sospechoso: complicidad con proxenetismo agravado en banda organizada y encubrimiento de abuso de bienes sociales, infracciones que pueden ser penadas con hasta veinte años de reclusión.

Hasta ahora, la justicia había acusado formalmente en el caso Carlton a ocho personas: el exjefe de policía del norte de Francia, tres directivos del hotel Carlton, dos empresarios de la región de Pas-de-Calais, un abogado y el supuesto cabecilla, Dominique Alderweireld, apodado Dodo La Salmuera, que es dueño de una cadena de burdeles en Bélgica.

Los empresarios que pagaban los gastos han declarado a los jueces que DSK ignoraba que las chicas fueran prostitutas, pero según fuentes judiciales, un SMS en el que el expolítico recomendaba a un amigo los servicios de una de ellas parece indicar que lo sabía.

El caso estalló en octubre de 2011 con la detención de Alderweireld. La justicia sospecha que este organizaba el desplazamiento de prostitutas desde Bélgica para asistir a fiestas privadas en el lujoso hotel Carlton de Lille, entre cuyos clientes se encontraba el exministro.

Los jueces descubrieron que la red también organizó viajes a París y Washington, y que los imputados estuvieron en la capital de EE UU entre el 11 y el 13 de mayo del año pasado, es decir, la víspera del arresto de DSK en Nueva York tras ser acusado de violación por la camarera guineana del Sofitel. El exdirector del FMI logró evitar entonces la causa penal porque los fiscales consideraron que el testimonio de Nafisattou Diallo carecía de fiabilidad y presentaba contradicciones que no se habrían podido sostener ante un jurado.

Irónicamente, la imputación formal de DSK en su país se produce un mes antes de que se celebre la primera vuelta de las elecciones presidenciales que un día soñó con ganar, ya que, hasta su caída en desgracia el año pasado, Strauss-Kahn era el candidato favorito de los franceses para suceder a Nicolas Sarkozy en las encuestas. 

Hoy, el presidente saliente encabeza los sondeos seguido muy de cerca por François Hollande, el aspirante del Partido Socialista, que sigue apareciendo como ganador de la segunda vuelta.

Vídeo._ Por amor al vinilo: Aretha Franklin


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Digamos que lo que viene se podría encuadrar por su calidad siempre dentro de lo que ya se denomina “Delicatessen”, pero quiero destacar el formato de estas delicias. 

En la nueva sección, las delicias son siempre en 33 y 1/3 rpm. Surcos tradicionales, especiales, los que suenan en este recién estrenado apartado llamado “Por amor al vinilo”. Los álbumes que se recomendarán en él serán siempre discos que se pueden encontrar en ese formato: clásicos imperecederos reeditados por las compañías o propuestas discográficas de lo más apetitosas en vinilo, pero intentando no caer en lo muy obvio. 

A decir verdad, ando lejos de ser un purista del vinilo. Quiero decir: no baso mi dieta musical única y exclusivamente en la escucha de vinilos y nunca he rechazado los otros formatos (incluidas las cassettes, ya piezas arqueológicas, pero por las que uno se apasionó por decenas de canciones e intentó calamitosamente ligar con sus listas de canciones románticas con la chavala del pueblo o del instituto). De hecho, por la generación a la que pertenezco, confieso que el vinilo ha sido a lo último que me he incorporado. Pero desde hace unos años escucho y disfruto de la música en los platos y hay algo incuestionable: suena de maravilla. 


Si bien el vinilo no se puede escuchar en el coche o en el metro, si bien las novedades suelen ser más caras o si bien ocupa más espacio, nada supera a una relajada escucha de un buen vinilo. Yo, sinceramente, lo asocio al noble y apreciado acto en mi vida de dedicar todo el tiempo, toda la atención, a la escucha correspondiente. 

A ese plástico, a esos decibelios. De entregarte, en definitiva, de los pies a la cabeza, por cada instante que respiras, al elepé que gira en el plato. Es, por eso, que esta sección “Por amor al vinilo” se inaugura hoy con la mejor dama, musa particular, reina del soul: Aretha Franklin. 

Tengo el LP en mis manos. Sobre un cálido fondo amarillo, Aretha Franklin parece cubierta por el mismo sol. Como si la instantánea hubiese sido captada en pleno fogonazo esplendoroso. Y ella cantando, sentada al piano, vestida de negro para dar más contraste a esa luz en la que se baña su figura. Observo maravillado su gesto de intensidad.

 Es el gesto que acompaña su canto. Es ese gesto, su gesto, su seña de identidad, por el que sabes que ahora sí, ahora Aretha te va a elevar del suelo. Ahora viene lo bueno. Lo divino. No falla: la voz que sale de los altavoces te agarra, te supera y te introduce en lo más profundo de tu ser, como si fueras tú mismo transportado, viajando, al mundo que habita dentro de ti, lleno de otros seres, repleto de sentimientos ocultos, desconocido por culpa del ruido diario. 


ImagesEscucho The Electrifying, original de 1962, de la primera etapa de Aretha Franklin, cuando estaba en Columbia Records. Un álbum que se recupera en formato vinilo a través de Music On Vinyl bajo la distribución de Bertus, acompañado de A bit of soul, extraordinaria colección de singles para la misma compañía. En principio, un álbum menor, no tan aplaudido tras su conocidísimo paso por Atlantic, la casa de Ahmet Ertegun y Jerry Wexler

Pero conviene hacer un alto en el camino, por favor: Aretha Franklin está en este disco a las órdenes de John Hammond, otro gigante musical en la sombra, el olfato de oro, el productor y cazalentos que forma parte del patrimonio musical norteamericano con los mismos honores que el que más. 

Cierto que acabaron mal. No hubo la química necesaria entre ellos. Hammond consideraba que esa veinteañera de Memphis era una inmadura y Aretha pensaba que ese hombre, tan elegante vestido y que siempre llevaba un The New York Times bajo el brazo, era un controlador incómodo, asfixiante, que entorpecía su música. Pero nada eso significa que no hubiese material de calidad. Al contrario, la etapa de Aretha en Columbia es tan fundamental para la buena salud auditiva como el ejercicio lo es para el corazón. Así que ejercitad vuestros oídos con la elegancia del jazz vocal de Aretha, acompañada de orquesta. 


Grabado en los estudios de Columbia en la Séptima Avenida de Manhattan, The Electrifying es la confirmación de la que se conocía ya, por primeros de los sesenta, como la nueva dama del jazz. Muerta Billie Holiday, solo Ruth Brown parecía ofrecer tanto derroche emocional en las salas y clubs de jazz. Pero la joven Aretha despuntaba y enamoraba. De hecho, la revista Down Beat la eligió como la mejor vocalista. nueva estrella.


Ss-101105-Aretha-Franklin-1960-portrait.grid-6x2Producto del gospel, con un padre que nunca quiso que saltase a la música secular, Aretha había sido el gran talento juvenil dentro de ese género. Tanto que Hammond dijo a los directivos de Columbia que se encontraban ante una cantante que solo aparece una vez cada 20 años. Históricamente, el problema de Aretha en Columbia fue la falta de orientación artística, es decir, la compañía nunca supo hacer explotar a su estrella. 

No sabían si tenían a una Billie Holiday, a una Barbara Streisand o a una Judy Garland. Y, todo sea dicho, era el propio Hammond el que también parecía empeñarse en ajustar a la joven negra de Memphis en una esencia jazz, el estilo que más le gustaba a él y que había mamado desde joven. 

Mientras probaban productores negros y blancos y orquestas dispares en las oficinas y estudios de Columbia, los resultados económicos de sus álbumes no eran los deseados. Pero eso no quiere decir que esos discos sean desechables. Al contrario. 


The Electrifying fue el segundo trabajo con Hammond como productor. Compuesto por clásicos del jazz, es un disco, como todos los que hizo para Columbia, que grabó antes de recibir el calificativo de Reina del soul, un género todavía en pañales. Aunque se muestra un feeling gospel en el piano de Aretha, como en Just for you o Nobody like you, también hay un tímido soul en Rock-a-bye your baby with a dixie melody, con esas trompetas en comparsa y una garganta más fiera.

 Poco tiempo antes de grabarse este disco, Ray Charles había publicado su Modern Sounds In Country And Western Music y Solomon Burke había cantado su Just Out Of Reach (Of My Two Open Arms), poniendo algunas de las piedras angulares de la transición del gospel al soul. Aretha ya despuntaba en esa línea.  

Pero todo lo que domina el elepé es una orquestación estupenda. Es jazz, es swing, girando hacia el soul. Es pura elegancia. Esa es la palabra. Elegancia. Una voz poderosa, estilosa, cálida y radiante como el amarillo de la portada del elepé, acompañada de una orquesta de vientos y cuerdas, en magnífica marcha. 

Como en Rough Lover, donde todo tiene una gracia que bien merece un aplauso. También en el delicioso You made me love you, cuando la cantante alarga las palabras, ese “youuuu, madeeeee, meeeee”. Y lo mismo se puede decir de I Surrender, Dear

Pero me rindo cuando escucho, una y otra vez, That lucky old sun, un canto hecho para un atardecer. Composición clásica grabada por Sam Cooke, Brian Wilson, Johnny Cash, Willie Nelson o, recientemente para su último disco, Chris Isaak, en la voz de Aretha me parte desde su primer verso: “Up in the morning...”. No tengo palabras. Luego, llega ese estribillo que explota en lo profundo de uno: “Show me that river, take me across...” Desprende humanidad. 

Y, entonces, con el vinilo en mis manos, ese amarillo es el sol que andaba buscando, es la luz de todos los cielos, el color de la vida, cuando Aretha Franklin empalma en estado de éxtasis, “Lift me, lift me to Paradise... Show me that river, take me across...”. Y me digo, una y otra vez, por el amor de Dios, gracias. 

Vídeos._ "Rangarang": el Pop en tiempos del Sha


Fereidoon Farokhzad y la tropa de Ahange Rooz


Rangarang es una palabra persa que hace referencia a los colores del arco iris. Pero también fue el título de un programa de televisión que durante los años setenta contagió de alegría pop a la sociedad iraní, fomentando un variopinto estrellato de cantantes melódicos, divas de la música disco y virtuosos de la psicodelia. 

Bajo el epígrafe Rangarang: Pre-Revolutionary Iranian Pop (Vampisoul, 2012) se reúne una nutrida representación de artistas que se vieron obligados a encabezar la primera diáspora de exiliados a manos del ayatolá Jomeini

Siguiendo la estela de anteriores antologías publicadas por B-Music/Finders Keepers o Sublime Frequencies, este doble CD (también disponible en glorioso triple vinilo) funciona como perfecta carta de presentación para el aficionado al mestizaje exótico. 

A medio camino entre las baladas de Bollywood y el sirtaki griego, la selección de Eva García Benito no escatima en maridajes fantásticos de la tradición sufi con el funk de corte tarantiniano, las bolas de espejo y los zapatos de plataforma. Veintiocho cortes de diferente calado para una recopilación de envergadura donde tan sólo se echa de menos una mayor profusión de datos biográficos y cronológicos en las notas interiores.


La culpa no es tanto de Bronwen Robertson (autor del apreciable libreto) como de las fuentes que se barajan; la mayoría de ellas dramáticamente silenciadas o rendidas al pábulo islamista. Se agradece, eso sí, la traducción de los versos iniciales de cada canción, que nos abren la puerta a una peculiar sensibilidad pop que enmascara la melancolía de diversión intrascendente.

A la postre, la presencia icontestable de Fereidoon Farrokhzad capitaliza gran parte del interés por diferentes razones. Presentador de televisión, ídolo pop, activista político y homosexual reconocido en un país donde dicha orientación se castiga con la pena de muerte, Fereidoon destacó así mismo como compositor, poeta y descubridor de nuevos talentos. 

De hecho, casi podría decirse de él que es el verdadero alma de Rangarang; tanto en su condición de cabeza visible de la discográfica Ahang Rooz (la Belter persa, para entendernos) como de impulsor la carrera de Shohreh, Hamid Shabkhiz, Neli o Leila Forouhar, por citar tan sólo algunos de los nombres más importantes de la presente antología. 


Su carismática interpretación de Aashiahneh inaugura el recopilatorio por todo lo alto, asumiendo la adecuación de modelos foráneos (en este caso la melodía yiddish de El violinista en el tejado) a los parámetros del farsi, en un alarde de cosmopolitismo impensable a día de hoy bajo la hegemonía integrista, en un aparente guiño al elevado índice de habitantes judíos del Irán prerrevolucionario. 

Mientras la CIA y los chiítas comenzaban a posicionarse de cara al estallido revolucionario, la música popular iraní vivía su particular "edad de oro". Junto a Fereidoon, los nombres de GoogooshAref o Pooran rivalizaban en titulares y se ganaban el favor del público, anticipándose al fenómeno del pop eurovisivo. 

En algunos casos las producciones son realmente imaginativas, arropando la métrica tradicional con los coloridos ropajes de la bossa, el lounge y hasta la rumba y alternando arrebatos orquestales a lo Rimsky Korsakov con el más añejo sabor discotequero. 


La sofisticación de baladas como el Az Tarsam Eshgh de Giti no entiende de fronteras; lo mismo que ocurre con Bi To Man de Habib (tras la que podemos intuir la huella de Lee Hazelwood) o los laúdes con wah-wah del Asheghi Doroughe de Hamid Shabkhiz
  
Las disputas internacionales en materia nuclear y los constante abusos a los derechos humanos del actual gobierno de Mahmud Ahmadineyad, hacen añorar los tiempos del Sha y Farah Diba, en los que la flor y nata de la bohemia iraní se dejaba encandilar por los ritmos occidentales. 

Sin embargo, al amparo de la política aperturista del último monarca de Persia, Irán inició un proceso de modernización que repercutiría en la bonanza económica de las clases acomodadas y la relajación de las costumbres, pero no encontraría eco en los estratos más humildes

Por más que la expropiación de los latifundios y el sufragio femenino puedan interpretarse como síntomas de un progresismo bienintencionado, las reformas del gobierno sembraron la semilla de la discordia entre los sectores más tradicionales, que acusaron a la casa real de enriquecerse a costa de su pueblo y obedecer a oscuros intereses extranjeros.

Con motivo de la llegada al poder de Jomeini, las estrellas del pop que permanecieron en Irán fueron convocadas ante el Tribunal revolucionario y obligadas a firmar una declaración en la que se comprometían a abandonar sus carreras. Ese fue el caso de Kourosh Yaghmaei, un bigotudo virtuoso del folk etereo que vivió condenado al ostracismo durante casi dos décadas y a día de hoy es saludado como un héroe por las nuevas generaciones. 


Fueron pocos los que siguieron su ejemplo. A Shohreh, sin ir más lejos, la revolución le sorprendió en EEUU. De eso hace ya más de treinta años y a día de hoy sigue sin poder entrar en el país. A su compañera Googosh le ocurriría justo lo contrario: al regresar de una gira le requisaron el pasaporte y fue encarcelada. 

Tras 21 años alejada de la música consiguió escapar a tierras norteamericanas, donde es idolatrada por los expatriados y continúa colgando el cartel de "no hay localidades" en cada actuación. "No pienso volver hasta que mi país vuelva a ser lo que era", afirmaba hace no mucho en una entrevista. 

Al igual que ocurre con Miami en el caso cubano, con el paso del tiempo Los Angeles se ha erigido en verdadero epicentro de una nueva industria musical en el exilio que nada tiene que ver con la de aquellos años. Algo de culpa tuvo la irrupción del sintetizador a finales de los ochenta y la sensación de desarraigo. 

Al menos, eso se desprende del irónico reproche final (en inglés) de uno de los exítos de los raperos iraníes ZedBaziIrooni LA (LA Iranian)Tehrangeles — are you jealous that you can’t come to Tehran?. A pesar de todo, jovenes bandas como Mitra Sumara se muestran comprometidas en recuperar aquel legado, imprimiendo a las composiciones clásicas una personalidad más acorde con los nuevos tiempos.

  
Siguiendo el curso de la diáspora, Europa fue otro de los destinos elegidos por decenas de miles de refugiados iraníes; en su mayoría intelectuales de talante progresista a los que la revolución sorprendió en el bando equivocado. Precisamente sería en Bonn (Alemania) donde Fereidoon Farrokhzad encontraría la muerte en trágicas circunstancias en 1992. 

Considerado como uno de los más férreos opositores al régimen iraní, fue objeto de varias amenazas de muerte que él mismo se encargó de airear públicamente en su programa de radio. Poco tiempo después amanecía apuñalado en la bañera de su domicilio, alimentando los rumores de un hipotético crímen pasional o un plausible asesinato por decreto.

Mientras tanto, en Dubái y otras ciudades del otro lado del Golfo Pérsico, la comunidad inmigrante ha llegado a prosperar estableciendo vínculos económicos y culturales con la madre patria. Las obras de sus artistas cotizan al alza, rivalizando con los mercados de París, Viena y Londres. 

Una paradoja más en la era de la globalización, que posibilita el consumo de whiskey en Teherán gracias a los dutty free de los Emiratos Árabes, pero todavía les niega la entrada al país quienes se vieron obligados a abandonarlo hace más de tres décadas. Una historia que también en España nos suena de algo...

“Se empieza a hablar en Argentina de cosas de las que nunca se habló”


 

El escritor argentino Leopoldo Brizuela ayer, en Buenos Aires.


Leopoldo Brizuela tocaba el piano una noche de invierno de 1976 cuando entraron en su casa varios matones de la dictadura militar argentina. Vestían de forma muy elegante. Llamaron al timbre, no rompieron nada, pero portaban cada uno una especie de metralleta en el costado.

 Brizuela, que entonces tenía 12 años, siguió tocando el piano. La patota, el grupo de sicarios, llamó también en otra casa del barrio y secuestró a una vecina. Más de treinta años después la misma casa fue asaltada por varios policías ladrones.

 A Leopoldo Brizuela le sobrevino el clic de que todos los vecinos recibieron en su día la visita de los sicarios. Y cada uno calló o lo expresó de una forma distinta. Él nunca se había atrevido a contar nada a nadie sobre aquella noche, ni siquiera a sí mismo. Hasta que hace más de un año comenzó a escribir Una misma noche, novela con la que ganó ayer el Premio Alfaguara 2012.

“Decía Roberto Bolaño que la verdad literaria es la que sale de aquello que uno no le cuenta ni al psicoanalista”, comenta el autor. “Yo seguí tocando el piano y no me acordé nunca de eso. Pero eso nunca dejó de suceder. Sólo dejó de pasar cuando pude contarlo. Y solo he podido relatarlo a través de la escritura, que como ya le he dicho a mi psicoanalista, tiene un poder mucho más fuerte que la palabra hablada”.

En 2008, cuando volvieron a asaltar la vivienda donde un día secuestraron a una mujer, Brizuela le preguntó al dueño de la casa: “¿Usted sabía que aquí ya había entrado la policía en 1976?”. El vecino no sabía nada. “Y quise indagar sobre la responsabilidad que tuvimos cada uno, incluso un niño. 

En aquella época secuestraban a gente dos o tres años mayores que yo. Siempre se habló de la dictadura militar. Es ahora cuando se comienza a hablar de la dictadura cívico-militar, afrontando la responsabilidad civil”.

La novela fluctúa entre la dictadura y la Argentina de 2010. Brizuela trató de zambullirse en el lenguaje de entonces para rescatar los recuerdos. “¿Qué podían pensar y nombrar los vecinos de entonces, cuando no existía ni el concepto de desaparecido? Entonces se decía: ‘Se lo llevaron’. Sin sujeto. Eso no implicaba una inocencia sino un modo de saber distinto. 

Todo el mundo sabía algo. Además, mi barrio, que se llama Tolosa y está pegado a La Plata, es muy emblemático en Argentina porque de ahí salieron referentes de los derechos humanos. Hebe de Bonafini [fundadora de las Madres de Plaza de Mayo] vivía a una esquina de mi casa. Estela de Carlotto [presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo], unas cuadras más allá. Y la presidenta, Cristina Fernández, antes de irse a vivir al sur, también era del barrio”.

A Brizuela le tocó crecer en una época y un país en que “se podía hablar de muy pocas cosas”. “Eso puede sonar muy grandilocuente, pero es verdad. ¿Quién que fuera homosexual podía hablar de su condición abiertamente hace cuarenta años? Y como el lenguaje no servía para expresar ciertas cosas, lo hacíamos con el cuerpo.

 A nadie de mi edad se le ocurría pasar nunca por la acera del departamento de la policía. Y aún hoy, a la gente que tiene 49 años como yo no se le ocurre salir de casa sin documentos, porque sabes que sin ellos corres el peligro de no ser nadie”.

Como un claro ejemplo de las distintas formas con que la gente común puede afrontar un hecho siniestro, Brizuela recuerda la noche en que se encontraba en casa una tía que había llegado del campo. De pronto, empezaron a silbar las balas en la calle. “Nosotros seguimos viendo el televisor y mi madre lo único que dijo fue: ‘Ayúdenme a correr la mesa un poco’. 

Pero mi tía decía que, por lo menos, nos echáramos cuerpo a tierra. Nosotros, acostumbrados al ruido de las balas, habíamos optado por esa forma de defendernos ante la realidad. Creo que sobre una misma experiencia se pueden utilizar palabras de lo más opuestas: valentía, irresponsabilidad, colaboracionismo… 

Un chico que sigue tocando el piano cuando llegan dos hombres armados a casa puede ser un irresponsable, un valiente o un colaboracionista. Todo eso, pero también mucho más. Y para entenderlo escribí la novela”.

Cuando se le da la enhorabuena, Brizuela exclama: “¡Qué palabra más bonita, enhorabuena! Aquí la estamos perdiendo, solo se dice felicitaciones”. Brizuela es descendiente de emigrantes catalanes que llegaron a Argentina en el XIX. “Mi madre, que ahora tiene 90 años, siempre escuchaba coplas españolas y republicanas.

 Y yo, en 1986 viajé a Francia y a España un poco persiguiendo ese mito de que uno se tiene que formar en Europa. Viví en el Madrid maravilloso de Tierno Galván”.

El pseudónimo con el que presentó la novela es Picwick, personaje de Dickens. “Amo su escritura y, sobre todo, su alegría”.